La historia de esta casa arranca
cuando el cabeza de familia , Elías Rodríguez González, hereda (del fundador
Evaristo) la casa familiar en la que creció con sus siete hermanos y continúa la
labor agraria que aprendió de sus padres. Al poco tiempo de tomar las riendas de
la explotación lo sorprende una grave enfermedad que les obriga a trasladarse a Muxía donde se ven
obligados a abrirse un nuevo camino.
Los años pasan y la familia
progresa. El buen hacer de Lita en la cocina y la laboriosidad de sus hijos les
permite abrir el bar Winpe y, más tarde, el restaurante O Coral, dos referentes
de la hostelería muxiana.
La enfermedad va haciendo mella en
Elías hasta que lo vence en el 2003, antes de que pudiese hacer real su
mayor deseo: volver a Frixe y convertir la vieja casa de la
familia en un establecimiento de turismo rural.
Ahora, seis años más tarde y
después de 18 meses de obras, su idea por fin ha visto la luz. La vocación
empresarial de sus hijos y , sobre todo, la de su yerno Manuel, han convertido el
caserón de 1900 en un coqueto refugio de 10 habitaciones, que combinan la
comodidad del hidromasaje con el sabor auténtico de una vivienda agraria de
principios del siglo pasado.
Las habitaciones fueron bautizadadas (en su honor), con el
nombre del fundador Evaristo y su esposa Manuela,
cada uno de los ocho hijos de este: Elias y Lita
(herederos de la casa) , Jaime, Lelo, Jesús, Concha,
María, Arosita, y Sanita y finalmente el último
nombre de habitación se reservó para los creadores del
proyecto: Alvaro y Chus.